Con tanta desinformación difundida, los consumidores no están siendo bien informados sobre las lámparas para iluminación. Hay especialmente pobres informes acerca de la eliminación permanente del mercado de lámparas incandescentes de 100w, 75w, 60w y 40 w. De hecho, la lámpara  incandescente no está  eliminado, pero se espera que desaparezca del mercado antes del 2015. Así, cuando las personas eligen la lámpara adecuada para el resultado que desean, en términos de calidad de iluminación y color, las alternativas disponibles actuales pueden hacer todo lo que las lámparas incandescentes con la ventaja que  consumen menos energía, tienen mayor eficiencia lumínica(  mayor energía lumínica por cada unidad de energía  eléctrica ), mas horas de trabajo.

Una típica desinformación es, “una lámpara incandescente de 75 vatios es todavía menos costosa que un “ahorrador” CFL [lámpara fluorescente compacta]”. Ciertamente esa afirmación no es exacta, dado que la declaración es verdadera sólo si se enfoca en el precio final de venta al público. Las personas necesitan saber no solo el valor de compra de un tipo de lámpara u otra, sino más bien valorar el costo de posesión,  uso, reposición  y costo de eliminación de la lámpara de un tipo u otro Una vez que las personas tienen esa información, pueden apreciar rápidamente que los que crecieron con las lámparas incandescentes han usado las unidades  más caras y que de hecho hay unidades menos costosas.

Una forma de comparar el costo de posesión, uso y reposición es tomar en cuenta la vida media de las lámpara incandescentes y compararlos con los innovadores “ahorradores” ( CFL, vapor de mercurio, LED, etc. ), una lámpara incandescente tiene como promedio 1,000 horas, mientras los diferentes variantes “ahorradores” alcanzan incluso las 40,000 horas como es  el caso de las lámparas LED ( lámparas de iluminación de estado sólido o Diodos emisores de Luz).

Así mismo, hay que tener en cuenta que el precio de venta al público de las lámparas incandescentes no considera otros costos ahora existentes (hay presiones gubernamentales hacia los fabricantes para incluirlos y proponer opciones innovadoras), tales como el dióxido de carbono adicional  que se pone en el aire por las plantas de energía alimentadas con petróleo o carbón, por la puesta de operación de las lámparas (baja performance y perdida de energía en calor) , luego,  por los aviones, trenes, barcos y camiones que se utilizan para el transporte de lámparas desde la fábrica a un centro de distribución, y luego a un almacén y luego a una tienda. Es diez veces más CO2  para lámparas incandescentes convencionales frente a los “ahorradores” CFL y 25 veces más versus los innovadores LEDs.

Desde el punto de vista de reciclaje de material  y que terminan en un vertedero, los costos de manipuleo y distribución de los deshechos de lámparas incandescentes es mucho mayor que de los “ahorradores” en razón a la elevada y obligada reposición. Cuando la gente deje de usar lámparas incandescentes convencionales, no pierden nada, ahorran dinero y son amigables con el medio ambiente que todos tenemos que compartir.

Muchas de las mismas personas que no tienen nada que decir sobre los importantes problemas ambientales que causan las lámparas incandescentes convencionales parecen extraordinariamente preocupadas por la cantidad de mercurio en los CFL

a.- La cantidad de mercurio en un típico CFL no es suficiente para cubrir la cabeza de un alfiler.

b.- Cuando se rompe un CFL, la mayoría de su mercurio esta adherido al vidrio y no se dispersa en el aire.

d.- Plantas de generación de energía alimentadas con petróleo o carbón son la fuente más importante de CO2 , disperso en el medio ambiente ( criterio de eficiencia energética)

Centrándose en el vínculo entre iluminación y  generación de electricidad por petroleo o carbon, la verdad es que sustentar a las lámparas incandescentes  como “libertad de elección” es inaceptable. Si mi vecino decide acaparar lámparas incandescentes de 100w y seguir utilizándolos, mi vecino hace innecesaria una mayor generación de electricidad. La generación innecesaria de electricidad me obliga a aceptar inhalar el CO2 que él genera. ¿Qué pasa con mi libertad de elección? ¿Qué sucede con la libertad de elección de mi familia?

Es como ser obligados a inhalar humo de cigarrillo de otra persona simplemente porque algunas personas entienden la libertad de elección con hacer lo que ellos prefieren hacer, incluso si perjudica a otros.

Los nuevos objetivos de eficiencia de iluminación requieren que las personas acepten los términos de versatilidad, comodidad y disponibilidad de la iluminación con criterios actuales de innovación .

Nunca como ahora ha sido tan importante elegir opciones de iluminación que ahorren energía y respete el medio ambiente; hay que afrontar el desafío con soluciones eficientes que favorezcan la productividad y reduzcan los costes de mantenimiento, es posible innovar  y hacer más segura y productiva la vida de las personas.

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